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Adiós al Internet que conocíamos

No me considero tan mayor. En serio, no creo que lo sea. Pero alguien que recuerda la época en la que una institución te decía a la cara y sin verguiza que «no creía en las redes sociales y que le parecía una patochada», y se quedaba tan ancha para luego decirte «a ver qué me cuentas» y había que «explicarles el mundo» y sobre todo, explicarles el futuro. Y shock ahora de vivir el salto actual en el que todo pasa por Internet.

Cuando eres alguien que vive del asesoramiento y a formación a grupos, a empresas e instituciones y que ve cómo ese potencial participativo, constructivo, incluso de activismo, y has visto crecer modelos de negocio, perfiles profesionales, grupos de trabajo, metodologías en red. Cuando has visto tanto y te ha ilusionado un futuro de cambio, de conocimiento compartido, de ayuda global y ves cómo todo ese potencial se desvanece en pos de una nueva red totalmente organizada y planificada a través de algoritmos y bots, pues mira…

Y es que el cambio ha sido tan feroz que, en apenas 20 años, la red ha sido un fenómeno que ha cambiado la vida de empresas, instituciones y, por supuesto, particulares.

Lo comentaba hoy con una exalumna.

—¿Te acuerdas?

—Sí —me decía—. «Tú eras una friki en esa institución. Nos hablabas de blogs, de redes… del futuro».

«Tampoco hace tanto. 2005, 2006… ¿O sí hace tanto?

Ahora analizo el caso Cerimedo en Argentina pensando en los miles de personas que solo se enteran de las noticias a través de las redes sociales. Miles y miles de personas cuyo mundo está construido a base de unos y ceros y que, ni aun así, saben qué significa una «granja de bots».

Toca dejar marchar esa idea romántica de una internet que hacía del mundo un sitio mejor. Esa internet que reunía a quienes teníamos una meta común: mejorar el medioambiente, luchar por la igualdad…

Y dar paso a una red más oscura. Una en la que solo hace falta meter mucho dinero para intentar cambiar lo que piensa la gente a través del ruido en la red. Una tan peligrosa que acecha eficazmente cada paso de quien se atreve a hacer caer o enaltecer.

Ahí vamos.

Hace falta investigar más, sí. Pero, sobre todo, hace falta también seguir difundiendo, explicar y dar a conocer mucho más lo que está ocurriendo.

Porque quizá el problema ya no sea que no sepamos utilizar la red.

Quizá el problema sea que no sabemos quién está utilizando la red para influir en nosotros.

 

Imagen generada con IA

 

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