WomanSarea en la I Jornada de Emprendimiento y Empoderamiento en las mujeres

La ciudad de Zaragoza es una ciudad feminista. De eso, no cabe duda. El trabajo que durante años han realizado instituciones como la Casa de la Mujer o el IAM o las diferentes Asociaciones e instituciones intermedias e incluso personas con nombre y apellido que han sido ejemplo de trabajo, a veces solitario, otras veces reconocido, han dado como resultado una cultura feminista de la que estar orgullosas. Y aunque todavía falta y eso lo sabemos también, Zaragoza tiene una cultura feminista que vibra con diferente intensidad dependiendo de cómo nos movamos por la ciudad, pero que tiene un único objetivo: el empoderamiento de la mujer y la igualdad de derechos laborales y sociales.

Fotografía de uno de los eventos de emprendimiento de WomanSarea realizados en Tolosa

En ese contexto se enmarca la I Jornada de Emprendimiento y Empoderamiento en las mujeres, jornadas en las que participará WomanSarea, el portal para el networking y el empoderamiento femenino, junto a otras instituciones con el objetivo de:

  • Crear nuevas redes profesionales para las mujeres emprendedoras, directivas y trabajadoras.
  • Fomentar el empoderamiento de las mujeres en su negocio o en la empresa en la que trabajan.
  • Convertirse en foro de referencia para promover la igualdad en el ámbito laboral y mejorar la situación y oportunidades de las mujeres en el emprendimiento y en la empresa.
Coordinadas, I Jornadas de Emprendimiento y Empoderamiento de las Mujeres

“Coordinadas”, la I Jornada de Emprendimiento y Empoderamiento de las Mujeres en Zaragoza.

 

Lo cierto es que cada vez hay más tejido social gracias a las diferentes instituciones, en este caso por ejemplo, el Centro de Incubación Empresarial Milla Digital, Etopia, Arame o Tiebel y el Ayuntamiento de Zaragoza entre otras.

Imprescindible conocer parte de este tejido de networking y emprendimiento que se teje en Aragón y en otras comunidades. Como imprescindible también sumarse a la red de WomanSarea.

El próximo 21 de septiembre la cita para conocer los esfuerzos que se están realizando para crear un tejido económico con las mujeres como protagonistas, serña en el CIEM a partir de las 9:30. Revisa el programa y no te quedes sin tu inscripción, es gratuita,

Más información

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El no lugar

En este programa encontrarás muchas reflexiones muy interesantes sobre la situación de la mujer en España y el Mundo, en particular, te dejo este enlace que es el programa que desde este espacio nos interesa difundir:  Ellas Pueden del día 19/09

Pantallazo del programa de RTVE "Ellas pueden"; presentado por Marta Pastor

Pantallazo del programa de RTVE “Ellas pueden”; presentado por Marta Pastor

 

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Va de Preciosas; en el día contra la violencia de género

Como sabéis este blog siempre o casi siempre está relacionado con cuestiones de periodismo, comunicación o educación. Pero quien me conoce sabe que el tema de la igualdad de las mujeres por condición propia, por profesión y por origen, me llega de una manera personal e inusual.

Me impacta y a veces, me marginan. Hoy,  25 de noviembre es el día de la mujer maltratada. Y no puedo evitar pensar en la cantidad de maltratos, en la cantidad de mujeres…

En Santiago del Estero, Argentina, el incesto por ejemplo es algo tan extendido en las zonas más pobres y las que no lo son tanto (los hombre se creen dueños de las mujeres de su familia) que en la Carrera de Sociología de la Universidad Nacional de Santiago del Estero hay tesis destinadas al tema. Ríos de letras, pero ningún plan de difusión, de ayuda, de concienciación. Ninguno.

En ese marco, me acordé de un artículo impactante de Elvira Lindo publicado el día del 22 de noviembre de 2009, Preciosa que así se llama el artículo. Me asustó. Porque logró recordarme todos esos casos de violencia callada, ignorada, cómplice y sobre todo traidora que se queda en la historia de algunas mujeres.

Desde que llegué a WordPress no copio un artículo, pero aquí va este.

Vale la pena sumergirse en esas sensaciones femeninas. En el pensamiento, en el orgullo, en la fortaleza y sobre todo en esa maravillosa capacidad curativa que tiene el diálogo, que tiende buscar una mano amiga…

ELVIRA LINDO

Preciosa

 22/11/2009

Las palabras pueden curar.

Hace unos años una lectora se puso en contacto conmigo con la intención de contarme su historia. Desconfío de ese tipo de relación. Lo más común es acabar decepcionando. Sería largo de explicar porque esto no me sucedió con S.

Al principio, intercambiamos varias cartas. Ella había leído una novela mía en la que aparece una criatura de la que su abuelo abusa mientras la madre está en el trabajo. Esa pequeña historia estaba inspirada en lo que me contó una persona cercana, así que a pesar del envoltorio literario había en ella detalles específicos que se repiten en los casos de abusos a niñas que mi lectora reconoció.

Buscaba a la autora de esas palabras.

Quedamos en un café. Fui con la sensación de que no debía haber ido. No es prudente entrar a saco en el corazón de un desconocido. Nunca se sabe. Allí estaba. Era, es, una mujer guapa, con una sensualidad voluntariamente borrada, una sonrisa dulce y una mirada dura.

Como suelo hacer cuando una situación me desconcierta hablé compulsivamente de asuntos triviales. Pasó una hora sin que dijéramos nada importante, salimos del bar, y me propuso llevarme a casa. No me gusta montarme en el coche de alguien que no conozco, pero tampoco sé decir que no. Aparcó cerca de casa, me miró y me dijo que se sentía decepcionada.

¿Decepcionada? Ya estamos. “Venía dispuesta a contarte lo mío y me voy igual que vine”. Quise largarme. No me moví.

Allí, en el interior del coche, me contó esa historia que jamás había sido contada. La historia que su madre fingía desconocer y su familia prefería ignorar. Fue desde los cinco años hasta los quince. Diez años de terror resumidos en media hora. Yo me preguntaba por qué me había convertido en la depositaria de aquel secreto.

No era la clásica historia de una familia lumpen y no se trataba de un maltratador de mujeres: nuestro hombre era un profesional y se dedicaba exclusivamente a violar a sus dos niñas. Las marcas aún están ahí, en el pecho.

El individuo fue progresando en sus abusos siguiendo un sistema: antes de la llegada de la regla las sometía a todo menos a la penetración y las avisaba de que ésta llegaría después de que “fueran mujeres”.

La niña, para que el mal trago pasara pronto, hacía lo que su padre le pedía, las palabras sucias exigidas, los movimientos requeridos; esa sumisión, que naturalmente se da en todas las niñas, es lo que acaba por hacerles creer que son cómplices de un pecado.

¿Es posible que una madre no se entere de que su marido se levanta de la cama para violar a sus hijas? Éste es el lado más turbio del asunto.

La madre. La madre de nula personalidad y escasa autoestima hace que no oye ni ve. Mi lectora tenía razón: qué fácil es apoyar causas en abstracto y qué costoso enredarse en las penas concretas. Ésa es la razón por la que las víctimas se tienen por bichos raros de los que la gente huye. Pero pasó el tiempo, a mí se me quitó el miedo y a ella se le suavizó la mirada. Hoy casi puedo decir que mantenemos una amistad distante pero sólida. Nos seguimos la pista.

Quise escribir un libro sobre ella y sobre mí, sobre esa inusual relación. No citaría nombres ni ciudades, le dije, y reproduciría parte de las cartas que ella me había escrito: nunca he conocido a nadie que describiera mejor el dolor infantil. Pero ella estaba muerta de miedo. Su padre, el violador, vive. Aunque hace años que no lo ve, sabe dónde disfruta de su vida de jubilado meapilas, de cabrón refractario al arrepentimiento.

Desde hace unos días me acuerdo intensamente de ella mientras leo una novela, Push, que causó un gran impactó en América en 1996 y que llegará pronto a España en forma de una película, Precious, que ha cosechado ya numerosos premios.

Precious es una chica de Harlem, gorda, fea, negra, pobre, y su nombre, Preciosa, es como una broma de mal gusto. Está escrita por Sapphire, una escritora que durante años dio clases de alfabetización en el Bronx. El ambiente de Push no tiene nada que ver con el ambiente social de mi lectora; sin embargo nada iguala a los seres humanos tanto como la desgracia.

El padre lumpen y el padre profesional esclavizan de la misma forma a sus niñas; de manera perversa, las hacen creer que ellas también disfrutan. Eso atormenta su mente infantil, la invade de vergüenza y culpa. La madre inválida de Harlem y la señora burguesa española hacen la vista gorda para retener a su hombre. Su silencio cómplice es el mismo.

No sé si Push es buena literatura, creo que a veces eso no importa. Es una voz poderosa, la de esa pobre muchacha que se salva gracias a la escuela de los servicios sociales y al afecto de una maestra. Yo he visto a muchas Precious en el metro: obesas, de mal humor, adolescentes que no saben cómo tratarse a sí mismas ni a sus hijos, niñas violadas, jóvenes analfabetas.

De vez en cuando se produce el milagro y alguien reconduce su vida. La vida de Precious no es la de mi lectora, pero cómo se parecen en el recuerdo de su tormento infantil. Las dos, como tantas niñas, aprendieron a desdoblarse mientras el padre las violaba.

Mientras el monstruo perpetraba su delito, ellas se concentraban en una canción cursi, de esas que cantan las niñas con otras niñas, y volaban lejos, muy lejos de aquella cama.

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El peor país del mundo para ser mujer, joven y trabajadora

Estos días, con motivo del día de la mujer, las diferentes cadenas españolas se pusieron en situación y comenzaron a programar. En un canal emitieron un documental sobre la situación de la mujer en la India. Los abortos de fetos femeninos, la pobreza, el rechazo social. No había pasado una semana desde que emitieron otro documental que denunciaba también la situación de la mujer en China. Donde las parejas que sólo pueden tener un hijo, quieren varones. Y pesar de la terrible situación en ambos países y en otros, no puedo dejar de pensar en que el peor lugar del mundo para ser hoy mujer, joven y trabajadora es, sin embargo, Ciudad Juárez.

Ciudad Juárez es el ícono de la ofensa más grave la violencia hacia las mujeres. Un lugar de crímenes impune a los ojos del mundo. Se calcula que más de mil mujeres han sido asesinadas hasta ahora sin que nadie haya levantado un dedo para protegerlas.

Después de años de impunidad, de descontrol y violencia acallada (la situación del periodismo en esa ciudad también está denunciada) el Estado de México será juzgado el mes que viene ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la impunidad, la falta de investigación y de actuación frente a los asesinatos de mujeres que se cometieron en Ciudad Juárez en la última década. El juicio será en Santiago de Chile entre el 27 y el 30 de abril.

Las mujeres asesinadas eran jóvenes y trabajadoras. Mujeres anónimas cuya desaparición sus familias no denuncian por temor. Las mujeres son secuestradas, torturadas, violadas y sus cuerpos muchas veces, ni siquiera aparece. Los asesinatos o desapariciones no se investigan, no se recogen pruebas y las pruebas que pueden recabarse se pierden o son manipuladas. Los casos no son correctamente investigados, ni registrados por la policía. Una situación que todos conocen en el país pero que nadie soluciona. El presidente de México por ejemplo Felipe Calderón Hinojosa, admite que más de la mitad de la policía “no es recomendable”. Y es que no es necesario que él lo admita, las más de mil mujeres violadas, torturadas y asesinadas sin que se detuviera a un solo sospechoso son la prueba más contundente de la falta de interés, de conciencia social, de responsabilidad, de humanidad de la policía y de la sociedad mexicana.

El impacto de un asesinato, lo sabemos todos no es lo mismo si son mujeres humildes, la sociedad no reacciona igual… ¿Qué hubiera pasado si todas esas chicas hubieran sido niñas de colegio de pago?

Tanto es así que el informe “Muertes intolerables. Diez años de desapariciones y asesinatos en Ciudad Juárez y Chihuahua“, que Amnistía Internacional presentó el 11 de agosto de 2003 en Ciudad Juárez y la Ciudad de México fue primero rechazado y luego, ignorado. Pero finalmente y gracias a la gran campaña solitaria de personas como Diana Washington o de la Asociación Hijas de Regreso a Casa se solicitará a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se declare la “responsabilidad internacional” del Estado mexicano “por la impunidad, la falta de investigación, el feminicidio y la violencia de género” en Ciudad Juárez.

¿Cuál es la responsabilidad internacional frente a situaciones concretas de gran injusticia, de muerte y dolor como la inmigración africana en pateras a España?

El descontrol de la justicia en el estado mexicano de Chihuahua abruma: secuestros a empresarios, cierre de negocios, extorsiones a ciudadanos, asaltos a mano armada, desapariciones de mujeres, ejecuciones del crimen organizado y el pago de impuestos.

En el día de la mujer no puedo más que pensar en todas esas mujeres muertas a manos de esos hombres que día a día siguen acechando impunes a otras tantas más. En la situación de estas mujeres totalmente indefensas en manos de sus vecinos, de sus jefes, de sus compañeros…

Más información en:

-“El feminicidio de Ciudad Juárez lleva a México ante la justicia iberoamericana por falta de actuación“, Europapress.

-“Cosecha de mujeres“. Al Margen.

Las muertas de Juarez

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"La inteligencia es lo que uno hace cuando no sabe qué hacer"

He preferido buscar mi propio titular en la entrevista que El País publica hoy. Le preguntan a el investigador Richard J. Hailer sobre la diferencia entre los cerebros de hombres y mujeres. La pieza es muy interesante, y Hailer dice que a pesar de las diferencias físicas, la inteligencia entre hombres y mujeres es la misma; que la misma inteligencia cabe en un envase más pequeño en el caso de las mujeres. La entrevista es muy amena, dinámica y lo más importante, didáctica. Además, no es frecuente encontrar un científico que conteste a una pregunta con la humildad del ?no tengo datos al respecto? o ?eso no lo he estudiado?. Esta es la entrevista:

RICHARD J. HAILER Experto en neurología (Universidad de California en Irving)

“Tal vez la mujer necesita menos

cerebro para igual inteligencia”

ALICIA RIVERA – Madrid – 22/10/2008

Richard J. Hailer, experto en neurología pediátrica, investiga en qué se diferencian los cerebros de los hombres y los de las mujeres. Primero, en busca de información neurológica básica, pero también para abrir vías hacia el estudio de los daños cerebrales y algunas soluciones. La importancia de su trabajo radica precisamente en eso, recalca, aunque a menudo le hacen chistes manidos del tipo: “¿Qué es lo que diferencia el cerebro de un hombre y el de una mujer? Las compras, o el desatino aparcando”. Hailer, 59 años, profesor emérito de neurología pediátrica de la Universidad de California en Irving y especialista en estudios del cerebro con técnicas avanzadas de imagen, está pronunciando unas conferencias en España invitado por la Fundación La Caixa.

¿En qué se diferencian los cerebros de hombres y mujeres?
Hay que distinguir dos cosas. Por un lado están las características físicas del cerebro, y se aprecian diferencias; la más obvia es que el tamaño medio del de los hombres es mayor. La segunda cuestión es si estas diferencias se relacionan o no con otras mentales porque hombres y mujeres pueden tener inteligencia equivalente aunque la media del volumen cerebral de los primeros sea mayor. Tal vez las mujeres no necesiten tanta cantidad de cerebro para ser igualmente inteligentes.

¿Para qué sirven estas comparaciones?

La evolución ha generado al menos dos formas de organización del cerebro para hacer las mismas actividades mentales. Y esto es muy importante cuando se producen daños en el cerebro. Por ejemplo, cuando una mujer sufre un infarto cerebral en una determinada zona puede padecer consecuencias cognitivas diferentes que si se produce el mismo daño en la misma parte del cerebro de un hombre. Y si el cerebro tiene diferentes formas de hacer las mismas cosas y alguien sufre un daño en una zona del cerebro, puede haber maneras de rehabilitar otras áreas que compensen esa lesión.

¿Es genética la base de esas diferencias?
En el siglo XXI ya no hablamos de base genética o de influencia del entorno. Son conceptos del siglo pasado. Sabemos que los genes se activan y se desactivan a lo largo de toda la vida. Los mecanismos son muy complicados y sólo ahora se empiezan a entender, pero sabemos que los factores del entorno contribuyen a la activación y desactivación de algunos genes. Los genes se expresan dependiendo, en parte, del entorno.

¿Hay diferencias en patologías mentales entre hombres y mujeres?
Algunas enfermedades se dan más frecuentemente en hombres y otras en mujeres, como el autismo, que se da mucho más en hombres. En cambio, la depresión parece que es más común en mujeres.

¿Cómo detectan los científicos esas diferencias cerebrales por sexos?
Mediante técnicas de imagen. Con diferentes tipos de resonancia magnética se puede ver la estructura cerebral o las funciones, con la tomografía por emisión de positrones vemos el uso energético del cerebro… Con todas estas técnicas se aprecian diferencias entre hombres y mujeres, pero recuerde que éstas son sólo una parte, y la otra es relacionarlas con las capacidades mentales, y eso es más difícil. Nuestras investigaciones muestran que cuando relacionamos características del cerebro con los test de cociente de inteligencia (CI) están implicadas diferentes áreas en hombres y mujeres, aunque unos y otros tengan el mismo CI.

¿Estas diferencias pueden ser utilizadas como argumento de discriminación?
El conocimiento que tenemos de esas diferencias actúa en contra de la discriminación: hemos visto que en la mayoría de los aspectos hombres y mujeres son iguales, y algunas pocas cosas distintas a veces son a favor de las mujeres.

Aparte del volumen cerebral, ¿qué otras marcadas diferencias hay? Por ejemplo, las fibras que conectan los dos hemisferios del cerebro son más gruesas en las mujeres, parece que tienen más conexión entre la parte izquierda y derecha. Todavía no entendemos exactamente qué significa esto. Todo el cerebro funciona en conjunto, como una orquesta. Lo que no está claro es cómo actúa el director. Y esta organización de la orquesta puede ser diferente en hombres y en mujeres, dependiendo de la tarea cerebral que se esté realizando, incluso con diferentes áreas activadas.

¿Se aprecian las diferencias ya entre niños y niñas?
Empiezan en la infancia, pero algunas no son obvias entonces, como la habilidad aritmética. Los niños y niñas son iguales en esto, pero, luego, parece que a las matemáticas más avanzadas se dedican más hombres que mujeres. Esta diferencia se aprecia sobre todo en el extremo de la distribución de población, en personas con rendimientos muy altos

¿Y los homosexuales?

Éste es un tema en el que no tengo conocimientos, y como científico tengo que darle respuestas basadas en datos y en conocimientos.

¿Son distintos los cerebros de hembras y de machos en otros primates?
Tampoco respecto a esto tengo conocimientos.

¿Qué es la inteligencia?
Es lo que uno hace cuando uno no sabe qué hacer. Llego a Madrid, hablo muy poco o nada de español y no sé qué hacer, alguien que me vea pensará que soy estúpido. Pero con inteligencia puedo averiguar cómo salir adelante. Otra definición se basa en las diferencias en aprendizaje, memoria y razonamiento.

Pero ambas definiciones parecen la misma porque usted averigua qué hacer en una situación desconocida aprovechando la experiencia, el recuerdo, el razonamiento…
Sí, una es una definición más formal que la otra de lo mismo. Unos individuos recuerdan más que otros, unos aprenden más rápido que otros y unos razonan mejor que otros. Llamamos inteligencia a esas diferencias. Pero puede haber otras definiciones de inteligencia.

¿Se distinguen mente y cerebro?
Sea lo que sea la mente, procede del cerebro. No tiene mucho sentido hacer esa distinción, muy poca gente considera ese dualismo. Con las técnicas de imagen cerebral estudiamos la consciencia. El anestesista te pone inconsciente mediante fármacos cuando te van a operar y al acabar la cirugía te hace recuperar la consciencia. ¿Cómo funcionan estos fármacos en el cerebro? Lo hemos estudiado anestesiando a personas y aplicando técnicas de imagen para intentar entender las áreas del cerebro que se activan y desactivan cuando el individuo está consciente o inconsciente, así como el interruptor que los fármacos activan o desactivan. Lo estamos investigando, pero es muy difícil.

¿Son las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres mayores que la diversidad entre individuos de la especie?
En la mayoría de las tareas, las diferencias entre la población son superiores a las diferencias entre hombres y mujeres, aunque hay algunas características específicas.

¿En qué tareas son mejores o peores unos y otras?
Hay ciertas tareas verbales en que las mujeres son mejores que los hombres. Pero la mayor diferencia está en determinadas habilidades de visualización espacial, en las que los hombres, sobre todo en el extremo superior de rendimiento, son mejores que las mujeres. Esto puede ser una explicación de por qué hay muchas mujeres en todos los campos de la ciencia -el 50% o más en las ciencias de la vida-, pero no en matemáticas, física e ingeniería. Es controvertido si esto se debe a razones sociales o culturales, o realmente a diferencias en estas habilidades de razonamiento matemático y espacial a rendimientos muy, muy altos.

¿Y entre grupos étnicos, se aprecian distinciones cerebrales, por ejemplo, entre población blanca y negra?
Esto es muy, muy complicado, no tengo datos al respecto.

Hace unos meses el premio Nobel James Watson hizo unas declaraciones muy controvertidas por su sesgo racista.
Es complejo. Parece que puede haber alguna diferencia entre algunos grupos de personas, pero no está claro qué es lo que causa estas diferencias, si son de entorno, de educación, de diferencia entre ricos y pobres… Necesitamos antes explicar, por ejemplo, cómo la educación aumenta la inteligencia. Sabemos que la educación general beneficia a todo el mundo, pero no sabemos a nivel cerebral cómo funciona esto. Estuve con Watson hace poco en una reunión, no es un racista, yo creo que en este tema es muy fácil ser malinterpretado.
En la fotografía: Richard J. Hailer por MANUEL ESCALERA

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