El peor país del mundo para ser mujer, joven y trabajadora

Estos días, con motivo del día de la mujer, las diferentes cadenas españolas se pusieron en situación y comenzaron a programar. En un canal emitieron un documental sobre la situación de la mujer en la India. Los abortos de fetos femeninos, la pobreza, el rechazo social. No había pasado una semana desde que emitieron otro documental que denunciaba también la situación de la mujer en China. Donde las parejas que sólo pueden tener un hijo, quieren varones. Y pesar de la terrible situación en ambos países y en otros, no puedo dejar de pensar en que el peor lugar del mundo para ser hoy mujer, joven y trabajadora es, sin embargo, Ciudad Juárez.

Ciudad Juárez es el ícono de la ofensa más grave la violencia hacia las mujeres. Un lugar de crímenes impune a los ojos del mundo. Se calcula que más de mil mujeres han sido asesinadas hasta ahora sin que nadie haya levantado un dedo para protegerlas.

Después de años de impunidad, de descontrol y violencia acallada (la situación del periodismo en esa ciudad también está denunciada) el Estado de México será juzgado el mes que viene ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la impunidad, la falta de investigación y de actuación frente a los asesinatos de mujeres que se cometieron en Ciudad Juárez en la última década. El juicio será en Santiago de Chile entre el 27 y el 30 de abril.

Las mujeres asesinadas eran jóvenes y trabajadoras. Mujeres anónimas cuya desaparición sus familias no denuncian por temor. Las mujeres son secuestradas, torturadas, violadas y sus cuerpos muchas veces, ni siquiera aparece. Los asesinatos o desapariciones no se investigan, no se recogen pruebas y las pruebas que pueden recabarse se pierden o son manipuladas. Los casos no son correctamente investigados, ni registrados por la policía. Una situación que todos conocen en el país pero que nadie soluciona. El presidente de México por ejemplo Felipe Calderón Hinojosa, admite que más de la mitad de la policía “no es recomendable”. Y es que no es necesario que él lo admita, las más de mil mujeres violadas, torturadas y asesinadas sin que se detuviera a un solo sospechoso son la prueba más contundente de la falta de interés, de conciencia social, de responsabilidad, de humanidad de la policía y de la sociedad mexicana.

El impacto de un asesinato, lo sabemos todos no es lo mismo si son mujeres humildes, la sociedad no reacciona igual… ¿Qué hubiera pasado si todas esas chicas hubieran sido niñas de colegio de pago?

Tanto es así que el informe “Muertes intolerables. Diez años de desapariciones y asesinatos en Ciudad Juárez y Chihuahua“, que Amnistía Internacional presentó el 11 de agosto de 2003 en Ciudad Juárez y la Ciudad de México fue primero rechazado y luego, ignorado. Pero finalmente y gracias a la gran campaña solitaria de personas como Diana Washington o de la Asociación Hijas de Regreso a Casa se solicitará a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se declare la “responsabilidad internacional” del Estado mexicano “por la impunidad, la falta de investigación, el feminicidio y la violencia de género” en Ciudad Juárez.

¿Cuál es la responsabilidad internacional frente a situaciones concretas de gran injusticia, de muerte y dolor como la inmigración africana en pateras a España?

El descontrol de la justicia en el estado mexicano de Chihuahua abruma: secuestros a empresarios, cierre de negocios, extorsiones a ciudadanos, asaltos a mano armada, desapariciones de mujeres, ejecuciones del crimen organizado y el pago de impuestos.

En el día de la mujer no puedo más que pensar en todas esas mujeres muertas a manos de esos hombres que día a día siguen acechando impunes a otras tantas más. En la situación de estas mujeres totalmente indefensas en manos de sus vecinos, de sus jefes, de sus compañeros…

Más información en:

-“El feminicidio de Ciudad Juárez lleva a México ante la justicia iberoamericana por falta de actuación“, Europapress.

-“Cosecha de mujeres“. Al Margen.

Las muertas de Juarez

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Muchas mujeres creen que la violencia de género es un tema que ?lamentablemente? sólo las viven algunas, y no se dan cuenta de que la semilla de la violencia contra la mujer es la desigualdad, cualquier clase de desigualdad. Y eso es algo que vivimos todas a diario:

Cuando tenemos que ser más dóciles porque somos mujeres. Porque tenemos que inventar una sonrisa amable (y cínica) en vez de un perfil profesional (o el perfil que tu quieras) en el trabajo.

Cuando nuestra autoridad se convierte en ?mandona? en ?bruja?, ?mala?. Sin embargo, un hombre con autoridad, es viril, es masculino?

Cuando valoramos a una mujer por su forma de vestir y no por sus conocimientos o experiencia.

Cuando ganas menos haciendo el mismo trabajo, sólo por ser mujer.

Cuando nos hace gracia el típico y antiguo chiste machista.

Cuando el estatus social se asocia a la maternidad en el caso de la mujer. La señora es la que está casada. La soltera? no sabemos.

Cuando nos creemos más divertidas por hablar de sexo en un ambiente pueril, de nuestra intimidad, cuando no debería interesarle a nadie más a nosotras mismas. En definitiva por seguir la corriente.

Cuando vemos a otra mujer como una competidora en vez de ver a una posible amiga.

Cuando nuestra inseguridad nos hace débiles frente a las fortalezas de otros.

Cuando la publicidad sigue siendo una mujer guapa para vender el producto.

Cuando somos más duras con otras mujeres mientras educamos en casa a otra generación de chicas ¿Qué les enseñas mamá en casa? Seguro que no con el ejemplo

Cuando aceptamos un ?y vos qué sabrás..:?

Cuando hablamos de nosotras con un ?soy subnormal?, ?qué torpe soy? etc.

Cuando pensamos que este tema no tiene que ver con nosotras. Que es cosa de señoras mayores, de inmigrantes, de pobres?

Podría seguir toda la mañana con una extensa lista, pero todas sabemos que cada una de estas vivencias nos hace sentir mal, y tienen que ver con la violencia contra la mujer. Pasarán algunos pocos años más y seguramente ya no será necesario hablar de este tema porque educaremos a hombres y mujeres en la igualdad. Enseñaremos a los hombres y mujeres a tener seguridad en sí mismos, a no depender de una pareja para sentirnos mejor, a no sentir que alguien te pertenece a poder vivir una vida psicológicamente sana, autónoma y segura.

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