Frivolidad y superficialidad ante el debate entre Rajoy y Rubalcaba

 Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy en el debate moderado por Manuel Campo Vidal

Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy en el debate moderado por Manuel Campo Vidal. Fotografía de EFE publicada por 20minutos.es

 

El debate entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno español Mariano Rajoy y Pérez Rubalcaba no fue ni de lejos el debate que se esperaba. Fue eso sí, una puja dialéctica, una métrica de fuerzas, de carácter, de liderazgo, de personalidad… Pero nada más.

Desde ese punto de vista hay mucho que analizar: miradas, actitudes, tono de voz, posturas. Pero, ¿y el mensaje? Las propuestas han brillado por su ausencia. Salvo un tímido intento de Rubalcaba por poner fórmulas sobre la mesa que Rajoy evitó, esquivó y rehuyó brillantemente. ¿El resultado? Los televidentes se dedicaron a alabar o atacar al candidato de su preferencia o crear hashtag para entretenerse en Twitter a toda velocidad. Descentrarse y desconectar.

Admitieron abiertamente a través de ese canal que el debate en realidad, dejó interesar. Dejó de interesar lo que decía quién ante las encuestas se presenta como el futuro Presidente de España en una de las crisis más importantes de la historia de este país; y en el único debate entre los partidos más importantes del país, la gente desconecta.

Es una conclusión decepcionante, un resultado superficial, frívolo y preocupante. Quizás la resignación de una crisis estructural se ha trasladado al votante que sólo quiere cambiar de color político para castigar y apostar, como quién juega a la lotería por si acaso. Quizás la falta de credibilidad en la clase política ha tocado fondo y ya da “todo igual…”. Desde Luego Twitter no puede ser el único barómetro para medir la temperatura de la opinión del votante español; pero no deja de ser un referente importante por el que ha pasado buena parte de la opinión española.

Queda esperar a las elecciones cruzando los dedos o esperando que los indignados logren hacer de su masiva indignación global un macropartido digno de votar.

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