CIENCIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN por MARIANO MARZO

                                                                                                                                                          La Vanguardia, jueves 17 de mayo pág.21.

 

La colaboración entre científicos y medios de comunicación nunca ha sido más necesaria. Debido en parte a la incapacidad de ambos para entenderse. La gente ignora hasta extremos realmente alarmantes la visión de la ciencia sobre aspe ctos clave de nuestra realidad cotidiana.

Hoy, con su incesante actividad global los medios ofrecen una oportunidad única para hacer llegar a políticos, creadores de opinión y público, los conocimientos imprescindibles para que su posicionamiento y decisiones se ajusten al mínimo de racionalidad exigible en pleno siglo XXI. Pero el foso entre científicos y Periodistas parece agrandarse por momentos.

No son tiempos para que los científicos nos encerremos en nuestra torre de merfil. Debemos trabajar junto a los profesionales de la comunicación para transmitir no sólo lo que sabemos, sino lo que no sabemos y lo que resulta incierto.

Teóricamente científicos y periodistas compartimos un compromiso con la investigación, la búsqueda del conocimiento y su difusión con la máxima precisión y objetividad.
Los equipos de investigación que llevan tiempo intercambiando puntos de vista y experiencia con periodistas, saben que los beneficios son mutuo.

Los profesionales de la información comprenden mejor el significado real de la ciencia y su método de trabajo y adquieren mayor capacidad para informar de manera responsable a la opinión pública. Y los científicos obtienen una idea más precisa sobre la temática y cuestiones que interesan a los ciudadanos lo que resulta fundamental para no aislarse de su entorno social.

Las universidades tienen oficinas de prensa que pueden ser un conducto muy útil para explicar a los medios los intríngulis de las investigaciones. Y los equipos científicos pueden contactar directamente con los periodistas e invitarlos a conversar sobre los desafíos que ambos enfrentan cotidianamente.

Si científicos y periodistas no se esfuerzan en aprender el lenguaje del otro, el conocimiento permanecerá encerrado en los laboratorios, será mal entendido, no se actualizará o peor aún, será mal usado. Cuándo esto sucede no solo se defraudan las expectativas de quienes quieren estar bien informados, sino que el trabajo científico pierde parte de su razón de ser: la de ser útil a la sociedad.

* Mariano Marzo es Catedrático de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la UB

 

Nacho Pulido

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